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Realidades difíciles y oportunidades

por Jon Borschow, Presidente Foundation for Puerto Rico

Llevamos semanas escuchando críticas al Plan de Ajuste Fiscal. Sabemos que el Gobierno intenta negociar con los acreedores para reducir la deuda pública y que propone reducir sus gastos operacionales, aumentar contribuciones e impuestos, así como impulsar varias medidas para mejorar la “competitividad”. Esto último propone alcanzarlo reduciendo los costos de energía eléctrica, de transportación marítima y, más controversialmente, reduciendo el salario mínimo y eliminando beneficios marginales.

Fortalecer la competitividad con “cambios estructurales” es importante (estamos demasiado atrás con este tema), pero tengamos claro que estas medidas que impactan nuestra economía local de servicio y consumo no nos van a sacar de la espiral de la recesión. Las empresas individuales podrían bajar sus costos operacionales, pero la competencia entre ellas las va a obligar a bajar los precios que cobran al consumidor y esto terminará cancelando los ahorros operacionales.

Veamos el escenario de bajar el salario mínimo en los negocios de la economía de servicio y consumo local, sean fondas, “fast foods”, megatiendas o proveedores de servicios. Al bajar el salario mínimo, empobrecemos a sus empleados, mientras el costo de vida sigue aumentando, todo ello sin la creación de nuevos empleos.

Además, recordemos que las manufactureras de fármacos se han ido de Puerto Rico, no porque el salario mínimo fuera alto, sino porque perdieron el subsidio federal y recibieron incentivos ventajosos de lugares como Singapur e Irlanda. Aprendamos de ello.

En Foundation for Puerto Rico entendemos que los cambios estructurales podrían ayudarnos a ser más competitivos si los aplicamos a nuestras oportunidades estratégicas: la exportación de bienes y servicios y la economía del visitante. Son nuestras empresas exportadoras -y, ojo, el turismo es una exportación-, las que generan nuevos ingresos de fuentes externas a Puerto Rico, crean oportunidad para muchos y aseguran un crecimiento económico sostenible. Cualquier reducción en los costos operacionales u otras barreras estructurales que las afecten podrían brindarles una “ventaja comparativa” versus otros lugares en el mundo que exportan bienes o servicios similares. Tenemos que tomar más en cuenta las necesidades de los exportadores al formular nuestra política pública.

Si buscamos que nuestra economía crezca y salir de una generación de estancamiento y una década de contracción, tenemos que romper con la inercia de los intereses escuetos y el cortoplacismo, sobre todo la obsesión electoral de los partidos políticos.

¿Cuándo vamos a entender que un plan de control fiscal no es y no puede ser una estrategia de desarrollo económico? Es impostergable el formular y avalar una estrategia clara de crear valor para el mundo como la tienen tantos países. Tenemos que entender cuáles son nuestras realidades difíciles y nuestras oportunidades reales. Las tenemos que convertir en alta prioridad, con unidad de propósito.

En este momento en que el país busca soluciones, tenemos una oportunidad importante de reconocer y respaldar públicamente una visión económica estratégica que enfatice la importancia de generar nuevas oportunidades de crecimiento y aproveche las fortalezas de Puerto Rico. Ya estamos empezando a movernos en dirección a esa visión, pero necesitamos que se priorice y se acelere su paso. Necesitamos que todos veamos esta oportunidad, el papel que nos toca jugar y asumir el compromiso de ponerla en marcha. Es apremiante que todos los sectores socioeconómicos nos juntemos para respaldar esta visión estratégica que va más allá de la reforma del fisco y de las mejoras estructurales.

En Foundation for Puerto Rico hemos estado trabajando con un sinnúmero de organizaciones comprometidas para crear “Juntos por Puerto Rico”. Éste es un movimiento unificador que integra al gobierno, a los partidos políticos, al sector privado y a los demás sectores no gubernamentales, en un ejercicio de consenso ambicioso y abarcador que propone como estrategia principal, insertar Puerto Rico robustamente en la economía global como un destino completo para visitar, estudiar, trabajar, invertir y vivir, aprovechando las oportunidades que nos presenta la economía del visitante. Ello nos dará la fuerza para convertirnos en el éxito que todos anhelamos.

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