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Mi columna romana
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Mi columna romana

por Jon Borschow, Presidente Foundation for Puerto Rico

publicado en El Nuevo Día

En Puerto Rico ya estamos entrando en nuestro gran ritual electoral, una contienda por poder y beneficio económico con vestimentas ideológicas. Dividiéndonos por bandos, apelando a las emociones, nos cegamos a nuestras verdaderas oportunidades. Así hemos logrado, paradójicamente, uno de los niveles más altos de participación electoral voluntaria en el mundo y a la misma vez un marcado decrecimiento económico.

Al igual que Puerto Rico, Italia lleva una década sin crecimiento económico y está endeudada hasta el cuello. Los italianos han sufrido de una serie de gobiernos débiles y corruptos liderados por demagogos y financiados por oportunistas. En Roma y Milán, los estudiantes y las uniones obreras se enfrascan en interminables polémicas, marchas y protestas.

Sin embargo en Italia, donde nadie se pone de acuerdo, en lo único en que coinciden los grupos políticos, los sectores económicos, los estudiantes y las uniones obreras, si lo están, es en la prioridad del turismo. Es la industria más importante, que aporta cerca de $200,000 millones anualmente a la economía.

Miremos a Roma solamente, visitada anualmente por casi veinte millones de turistas. La población del centro histórico de la ciudad se duplica. Los museos, las galerías, los teatros, los jardines y los monumentos arqueológicos, así como las tiendas, los mercados y los restaurantes se llenan de visitantes. Sin el turismo, Roma estaría en una recesión. Cada sector está claro de que una porción de su actividad económica origina -directa o indirectamente- con el visitante y todos buscan aportar al éxito de esa empresa colectiva.

Los italianos emprendedores están construyendo nuevas e innovadoras experiencias para el visitante. Por ejemplo: bajo un palacio municipal romano, una excavación arqueológica de la villa de un senador del Siglo IV se transforma -con tecnología e imaginación- transportando al visitante en el tiempo a una escena de la Antigua Roma. En Trastevere, el Santurce de Roma, diversos establecimientos culinarios ofrecen una caminata gastronómica al atardecer donde los visitantes pueden saborear la variada cocina del barrio y compartir con los dueños y sus familiares, aprovechando así el tiempo muerto antes de la hora regular de la cena. Desde el proyecto más tecnológico al más humano, se crean experiencias, se crea valor.

¿Cómo logramos aprovechar este tipo de oportunidades y sinergias aquí en Puerto Rico? Pues, requiere varias cosas: que declaremos al turismo y la economía del visitante como una prioridad nacional. Tenemos que romper con el vaivén de las estrategias que varían por cuatrienio y como sociedad tenemos que conocer cuál es nuestra oferta al mundo en todas sus dimensiones, expandiéndola con nuestra capacidad innovadora y presentándola al mundo con tecnología y visión. Nos corresponde a todos definir la oportunidad, el papel y la responsabilidad de cada ciudadanoy cada comunidad para participar. Debemos realinear los papeles que juegan las organizaciones que participan en este espacio -los gremios, las asociaciones, las empresas sociales y las agencias del gobierno- alrededor de estrategias coordinadas donde cada organización esté dispuesta a ceder y asumir los papeles necesarios para que Puerto Rico realice su potencial.

El economista Bernardo Kliksberg, asesor de la Organización de las Naciones Unidas, enfatizó durante su visita a nuestra isla la pasada semana que la solución y la responsabilidad por un proyecto nacional de tal envergadura recaen en un esfuerzo de consenso, conjunto y colaborativo, para construir un nuevo tipo de entidad. La misma debe organizarse dejando a un lado los intereses individuales; y debe ser impulsada por una visión en consenso y estratégica, cuya única prioridad sea un mejor Puerto Rico para todos.

Imaginemos si juntamos toda esa voluntad participativa y toda esa energía colectiva de los puertorriqueños que observamos en nuestras contiendas electorales y las canalizamos en un esfuerzo que, en lugar de dividirnos y paralizarnos, nos permita colocar de nuevo a Puerto Rico en el panteón mundial de los países exitosos.

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