Close

by

Imaginándonos como nos vieron

El-festival-de-la-Palabra-de-Puerto-Rico-reunira-a-40-escritorios-de-todo-el-mundo

En Japón, la tradición de las artes y la cultura es tan importante que las figuras artísticas y literarias de más distinción se elevan al nivel de “tesoro nacional”, una designación que permite que estos seres excepcionales puedan concentrar sus energías en su obra. En Puerto Rico, nuestros “tesoros nacionales” han tenido que enfrentar los tiempos que nos azotan con su propia iniciativa y capacidades de innovación; a veces con resultados extraordinarios.

Durante una semana llena de noticias de cierres y pérdidas de empleos, el Festival de la Palabra, producto de la mente fértil y energía ilimitada de un tesoro nacional, la talentosa autora Mayra Santos Febres, convergió en el Viejo San Juan la flor literaria de Iberoamérica. Este extraordinario evento atrajo a miles de visitantes al Paseo de la Princesa, el Arsenal de la Marina en la Puntilla y al Teatro Tapia con más de noventa eventos -lecturas, encuentros, presentaciones, charlas magistrales, debates, conversaciones, declamaciones, diálogos, paneles de discusión, premiaciones e interludios musicales. La ambición, profundidad y organización del evento parecían más allá de lo que se considera posible en Puerto Rico.

En esa joya internacional histórica y arquitectónica que es el Viejo San Juan, tuve la oportunidad, junto a miles de puertorriqueños de todos los sectores sociales, de participar de diálogos con autores, poetas e intelectuales argentinos, brasileros, chilenos, uruguayos, colombianos, peruanos, dominicanos, haitianos, guadalupenses, cubanos, guatemaltecos, nicaragüenses, mexicanos, catalanes, madrileños, gallegos, navarrenses, zaragozanos y mallorquines, portugueses, alemanes, franceses y hasta de la Guinea Ecuatorial.

Estos visitantes no se limitaron a sus participaciones en el Viejo San Juan, sino que recorrieron la Isla entera en un proceso orquestado, llegando a nuestros pueblos, participando en decenas de eventos en nuestras escuelas, conversando con nuestros jóvenes (nuestro futuro caudal) y exponiéndolos a ese Mundo Grande que por una semana cupo en Puerto Rico. Ahora estos poetas y autores, estrellas de la palabra, regresan a sus países nativos con sus corazones y memorias llenos de entusiasmo por la belleza de su experiencia y por el encanto auténtico de un pueblo.

Este intercambio nos eleva ante los ojos del mundo, desmantelando estereotipos nocivos que se han creado en el vacío de nuestra ausencia presencial en un mundo que apenas conocemos y que apenas nos conoce. Es en ese gran mundo en la periferia de nuestro consciente que yace nuestra futura oportunidad. Un Puerto Rico como destino internacional, como eje de intercambio multilingüe y multicultural, como centro de una economía integral y solidaria, basada en la innovación y el conocimiento. En las calles de San Juan y las montañas de Maricao, en el caño de Martín Peña y el cañaveral donde la guajana es flor y símbolo, en el tejido cultural e intelectual de nuestra Isla, está nuestro futuro éxito.

El Festival de la Palabra se tiene que salir de la periferia de nuestro consciente. Tiene que dejar de ser la visión y proyecto de una mujer extraordinaria y su equipo de trabajo incansable para convertirse en modelo de desarrollo y prioridad para todo puertorriqueño.

El próximo festival y, en todos los eventos que celebren la diversidad cultural e intelectual, tenemos que trabajar juntos -gobiernos y comunidades, empresas sociales y capitales, grandes y pequeñas- para asegurar que se desborden de peregrinos culturales nuestros hoteles y hostales; que nuestros aeropuertos se llenen de vuelos, regulares y fletados llegando de todas partes del mundo con visitantes que vienen a recorrer nuestras calles, nuestras montañas, nuestros pueblos y a conocer nuestra alma. ¡Así vinieron y nos vieron y así como nos vieron, nos tenemos que imaginar!

 

0 Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *