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Despertar navideño

por Jon Borschow, Presidente Foundation for Puerto Rico

Estamos atravesando la mayor crisis económica en más de medio siglo, pero seguimos confundidos y divididos sobre cómo remediarla. Nuestra confusión me recuerda la parábola de los seis sabios ciegos y el elefante. Dejándonos llevar por las limitaciones de nuestros conocimientos periciales y sectoriales o por la ceguera de nuestros intereses individuales, hemos agarrado la parte del elefante que nos concierne y nos hemos pronunciado con certeza sobre cómo es el elefante, o sea, hacia dónde Puerto Rico se tiene que dirigir.

Divididos por narrativas ideológicas, político-partidistas, sectoriales y de clase; sin vernos como una comunidad, hemos propuesto rumbos y prioridades contradictorias, mientras que la marea de la adversidad económica va subiendo y el elefante no se mueve. Por casi cuarenta años fui empresario y aprendí que para tener éxito una organización tiene que tener un rumbo y contar con el compromiso de su gente… un país también. Si no nos ponemos de acuerdo en lo que somos y hacia dónde nos tenemos que dirigir, la marea nos va a llevar pa’ lo hondo y, cuando sube la marea, sube rapidito y ya nos está llegando al cuello.

Vamos a comprometernos a dejar de pelear por las migajas del pastel local para colaborar y juntos perseguir el pastel grande que está allá afuera en el mundo. Echemos a un lado las actitudes cortoplacistas como el protagonismo y el egocentrismo, a terminar con la gansería y la jaibería, a repudiar el chanchullo y la trampa y a marginar al buscón y el aprovecha’o. Dejemos de tirarnos la puñalada y el codazo para darnos la mano y el abrazo. ¡Vamos a prosperar, no a expensas del hermano, sino añadiendo valor al mundo! Si no, dejaremos que los irlandeses, islandeses, singapurenses, colombianos y, ahora, los cubanos nos coman los dulces.

Vamos a ponernos de acuerdo, establecer prioridades y empezar a darle rumbo certero a nuestro elefante colectivo uniéndonos alrededor de una sola visión de Puerto Rico -como un destino para el mundo- y perseguirla con todo nuestro afán. Pongámonos como meta convertirnos en el centro geográfico, aéreo, comercial, tecnológico, educativo y diplomático, en un eje de intercambio, bilingüe y bicultural, para las Américas y para el mundo.

Seamos un destino donde las empresas más dinámicas y los empresarios innovadores más talentosos en el mundo se ubiquen y, hombro a hombro con los nuestros, produzcamos y exportemos desde nuestra Isla a nuestra región y al mundo entero productos que son valiosos en el siglo XXI.

Seamos un destino para que todo tipo de visitante venga a vacacionar, mejorar su salud, educarse, invernar y veranear. Que disfruten de una experiencia auténtica con nuestra música, arte y cultura, gastronomía y nuestros paisajes.

Vamos a eliminar de nuestra mente la noción de que la economía del visitante es una parte menos importante de nuestra economía. Representa más de $4,000 millones de ingresos directos y 50,000 empleos. Es la única parte de nuestra economía que está creciendo y su impacto indirecto e inferido más que duplica su valor. Todo esto lo logramos con alrededor de dos millones de visitantes y nuestros aeropuertos y puertos marítimos pueden acomodar muchos millones más. No es irrealista aspirar a $20,000 millones y más de 100,000 empleos. Si logramos la mitad, acabamos con la recesión.

Para tomar un nuevo rumbo, necesitamos iluminar el nuevo camino con mucha luz, la luz de la verdad compartida, de la solidaridad de ideales y la honestidad de intenciones. Vamos a aprovechar esta época navideña para comprometernos con nosotros mismos a juntarnos en visión y pensamiento, a arriesgar y sacrificar algo de lo nuestro individual para juntos crear algo de valor para el mundo y, así, un Puerto Rico futuro lleno de oportunidad para todos.

Vamos a romper con narrativas arcaicas que nos dividen. Persigamos nuestra oportunidad en el mundo trabajando juntos por Puerto Rico. El momento es ahora y la prioridad es alta. ¡Atrevámonos a aprovecharlo y unámonos a echar a andar nuestro poderoso elefante colaborativo!

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