Close

Archive for category: Jorge Sánchez García

Cinco lecciones de vida que me enseñó Foundation for Puerto Rico

Este verano FPR me acogió como interno bajo su ala pedagógica y siendo el más joven dentro de esta clase de iChange, a veces me sentía como un niño pequeño en El País de las Maravillas, con la mirada ancha e inocente. Sin embargo, estando dentro de las coloridas facilidades del Colaboratorio, rodeado diariamente de un gran equipo de trabajo, mi ingenuidad era cada vez menos presente. Interactué con todo tipo de personas en el transcurso de los meses y en cada una de ellas, veía aspectos admirables que quería replicar en mí por aquello de progresar personal y profesionalmente. Me sentí crecer más allá de ese niño y desarrollar destrezas primordiales que me servirán para ser exitoso en todos los ámbitos de la vida.

  1. Todo lo bueno tarda tiempo.

Al trabajar en los proyectos asignados del internado, veía que por más diligente que tratara de ser, las cosas siempre demoraban semanas en progresar. Culpé muchas veces a la ineficiencia, pero ahora reflexionando me doy cuenta que para lograr concretizar una meta se requiere de paciencia y perseverancia por varias razones. Primeramente, ¡no somos dioses del Olimpo! No podemos mágicamente hacer que las cosas se alineen a nuestro favor. Por lo tanto, como muchos factores están fuera de nuestras manos, tenemos que aceptar la realidad de nuestra condición humana y prepararnos para todo tipo de adversidad que se pueda presentar. Además, es mejor coger las cosas con calma porque con el tiempo se puede reflexionar más objetivamente el proceso y se puede identificar áreas de debilidad.

  1. Quien mucho abarca, poco aprieta.

Observando los quehaceres a mi alrededor y pensando en la trayectoria de la fundación, me di cuenta que para llevar a cabo un cambio sustancial es mejor entregarse completamente a una o dos causas/proyectos/iniciativas que intentar ser parte de todo y no poder adentrarse en ninguno de los esfuerzos. Como decía anteriormente, lo bueno se hace esperar, y por esto es mejor ser perseverante en una cosa que te apasione, para así enfocar tus energías y asegurarte que esa meta sea cumplida.

  1. Hay que llevarse bien con los “co-workers”.

Para una experiencia laboral óptima, esto tiene que ser prioridad. El trabajo es más agradable, se hace de forma más fluida y rinde mejores frutos cuando los integrantes se conocen y crean lazos de confianza. De hecho, mi experiencia en FPR fue única e inolvidable gracias mayormente a mis compañeros internos. Al compartir mucho tiempo juntos, conformamos un equipo simpático, responsable y capacitado que siempre daba la milla extra con carisma y empeño.

  1. Disfrutarse el camino lo hace más corto.

Y ahí, tras ver lo mucho que aportaron los otros “interns” a que mi experiencia fuese positiva, aprendí que es necesario encontrarle algún disfrute a cualquier proceso o trabajo que se haga para poder sacarle más provecho, aprender más y estar feliz con los logros obtenidos al final. La vida es muy corta como para dedicarse a cosas que no nos gustan. Pero si por algún motivo nos toca hacer algo que nos desagrada, es importante encontrarle alguna razón o aspecto que nos acuerde por qué lo hacemos y que haga el camino más llevadero.

  1. Nunca se puede dejar de ser niño.

Finalmente, esta es la enseñanza más importante que me llevo de esta experiencia veraniega. Una cualidad fundamental de Foundation for Puerto Rico, que la identifiqué desde el primer día, es su espíritu jovial que fomenta la creatividad y versatilidad. Todos sus empleados son carismáticos, chistosos y abiertos a la diversidad de opiniones. Son además honestos y bienintencionados, todas cualidades que muchos pierden poco a poco mientras recorren la adultez. Por esto, aunque es importante madurar para alcanzar cierta sensatez emocional, concluí que no puedo nunca dejar atrás totalmente ese niño asombrado por El País de las Maravillas. Esa curiosidad, esa vivacidad, ese liviano caminar por la vida son lo que hacen de toda experiencia, una aventura. Nos hacen más empáticos con las personas y nos sensibilizan a nuestro entorno. Nos llevan a pensar fuera de lo ordinario y a considerar otros puntos de vista. En este sentido, ser como un niño no es nada malo. Mientras aprendas de tus errores y seas abierto a las lecciones de la vida, ser un niño es una incomparable virtud.

#FPRRecomienda que te estés dispuesto(a) a perderte. Como dice el refrán clichoso, hay que estar dispuesto a perderse para encontrarse. La próxima vez que viajes a algún sitio dentro o fuera de Puerto Rico, anímate a tomar la ruta menos conocida. Busca operadores turísticos que ofrezcan experiencias locales e inusuales de manera responsable. #DéjateLlevar, que así obtendrás memorias inolvidables y podrás conocer más sobre la realidad del lugar que estás visitando. (Claro está, siempre toma precauciones.)

por Jorge Sánchez García